Desde hace tiempo, muchos
comerciantes, mercaderes y viajeros en general han presentado numerosas quejas
ante los jarls debido al fraude al que se han visto sometidos por culpa de
ciertos “aventureros” que esconden bajo la máscara de heroicidad su verdadera
personalidad.
“Yo iba tranquilamente por el
camino a Soledad para visitar a mi madre”, afirma uno de los afectados, “y de
repente un supuesto aventurero me sale al paso argumentando que necesitaría
protección por el camino debido a la presencia de bandidos. Yo le dije que me
hago esa misma ruta una vez al mes sin incidentes, y que por ahí no hay
bandidos ni pamplinas, pero va el tío y se cabrea. Eso sí, poco después de
darle la patada, un grupo de bandidos, con ÉL a la cabeza, me asaltan, ¡Exijo
justicia!”. Muchos transeúntes como él han denunciado hechos parecidos, en los
que un “héroe” ofrece sus servicios a un alto precio, cuando en realidad es un
bandido más que quiere sacar provecho de los desprevenidos.
Es por todo ello que la jarl
Elisif la Justa ha decretado que, en el plazo máximo de un mes, todos los
aventureros que realmente ejerzan como tal deberán personarse en el Castillo
Severo de Soledad, en donde se les realizarán determinadas pruebas cuestionarios
dedicados a la confirmación de sus actividades, para prevenir la usurpación de
identidades o que un bandido se cuele en nuestro sistema de registro y obtenga una
identificación que no le corresponde.
Sin embargo, pese a la reciente
promulgación, muchos guardias y soldados de diversas comarcas ya han empezado
con los registros de aventureros, para comprobar su identidad y el permiso que
les permite ejercer como tal. Muchos de ellos, al no haber obtenido aún
información alguna acerca de la ley, fueron arrestados al no poseer dichos
documentos, por precaución según la guardia.
“¡Por todos los daedra! ¿Pero yo
qué iba a saber? Llevo meses en las montañas de la Cuenca, tras la pista de un
peligroso grupo de Renegados, ¿y me vienen ahora los guardias a arrestarme por
ir sin licencia? ¡Pero si les he salvado decenas de veces! ¿En qué mundo
vivimos…?”, nos relata, afectado, uno de los aventureros de más renombre de la
Cuenca, que fue encarcelado en las mazmorras de Markarth una semana después de
la promulgación de la ley. Como él, muchos aventureros reconocidos se han visto
entre rejas, bien por desinformación o bien por haberse hallado cerca de
lugares “sospechosos” durante la realización de las redadas de los guardias. En
cualquier caso, muchos de ellos serán llevados a juicio para determinar si
realmente son aventureros o si, por el contrario, han estado burlándose de la
gente a costa de ello.
“Sinceramente, creo que esta ley
puede desenmascarar a muchos impostores”, afirma uno de los viajeros afectados
por la falsedad de los bandidos, “pero también puede generar desestabilidad al
no poder confiar en nadie que no lleve el documento oficial firmado por Tulio…
y, ¿quién nos dice que el que porte esos papeles no ha matado a su anterior
propietario y ahora se hace pasar por él? Esto va a generar más problemas de
los que ya hay, se lo digo yo”.
Continuaremos informando sobre los pobres aventureros
inocentes de todo cargo que se hallan en prisión, así como del desarrollo de
esta nueva normativa, que ya está empezando a generar inseguridad y paranoia en
las calles.
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