Tras más
de medio año de relativa calma en la provincia de Skyrim, los nórdicos se despertaron
hace unos días descubriendo algo completamente insólito: un Barba Gris ha
bajado de Alto Hrothgar y deambula, aparentemente sin rumbo fijo, por los
pueblos al sur de la provincia nórdica.
Varios
de nuestros corresponsales han intentado concertar una entrevista con él, pues
los Barbas Grises rara vez regalan al mundo con su presencia, pero cada vez que
nuestros colaboradores llegan a la posada donde se afirma que se hospedaba tal
venerable persona descubren que había partido de madrugada, habiendo pagado
generosamente su estancia, mucho más de lo que es costumbre. Frustrados,
nuestros corresponsales fueron recabando información entre los aldeanos que
afirmaban haberle visto, con el fin de intentar seguirle la pista lo mejor
posible. “El tipo era bastante peculiar”, afirma Lucano Valerio, comerciante de
Cauce Boscoso, “vino a mi comercio preguntando si vendía carruajes, de los
grandes además, pero cuando le mandé a que hablara con un granjero, o con el herrero
me dijo que no, que no quería un carro de esos. ¡Quería que el carro volara! Es de locos, le mandé a tomar
vientos”. Hablando con el posadero de la misma localidad, Orgnar, vemos que no
todos son de la misma opinión: “El pobre hombre parecía haberse caído de la
Garganta del Mundo cuando vino aquí… Lleno de magulladuras y heridas, medio
inconsciente a pesar de haber entrado por su propio pie, pero en poco tiempo se
recuperó, muy rápido… Tiene que ser cosa de su dominio de la Voz o algo
así, no me lo explico. Apenas habló con alguien, se marchó dos días después de
llegar, dejando una bolsa que creía que estaba repleta de oro, pero resultó que era un juego de cubertería... Aunque no voy a negar que había pensado en comprarme uno nuevo, que los que tenemos en la posada están casi oxidados”, añadió sonriente.
Otro de
nuestros corresponsales viajó a Paraje de Ivar intentando seguir la pista del
misterioso Barba Gris, sólo para descubrir que ya se había marchado. “Nos fue
preguntando a todos si habíamos visto algún alce suelto… No, alce no, renos.”,
afirmó un cazador alojado en la posada
local. “Pensábamos que se había cansado de meditar y quería ir de caza, lo
normal vamos, dígame usted quién en su sano juicio se encerraría en una montaña
de por vida así porque sí, así que vimos normal que quisiese algo de aventura,
pero puso un gesto extraño cuando le regalé un arco que tenía… <<No
quiero matarlos, quiero encontrarlos para que me ayuden>>, me dijo, así
que puede imaginarse mi cara de perplejidad cuando me devolvió el arma…”.
Ante
estas revelaciones, en la redacción nos mostramos cada vez más confusos. ¿Qué
hace un Barba Gris recorriendo Skyrim buscando renos? Cada vez más intrigados, buscamos
más información acerca de su paradero, descubriendo al poco que en Riften ha
habido un altercado relacionado con nuestro personaje, por lo que enviamos de
inmediato a nuestro personal para enterarnos de lo acontecido allí. Sin
embargo, sus informes son de lo más perturbador. Laila la Legisladora en
persona, jarl de la ciudad, revela al periódico que “ese hombre es muy
peligroso: la voz de alarma saltó en cuanto oímos gritos desde el orfanato,
donde los guardias descubrieron a Grelod, gerente del lugar, inmovilizando a un
hombre barbudo extraordinariamente gordo y todo vestido de rojo, de los pies a
la cabeza. Al preguntarle a Grelod acerca de ese sujeto afirmó que estaba
repartiendo caramelos y regalos que traía en un saco rojo a los niños, preguntándoles
acerca de qué querrían que les trajera, así que obviamente dedujimos que el
hombre podía ser un maníaco que podía llevarse a las pobres criaturas en ese
mismo saco, engañándoles, así que fue arrestado de inmediato y ahora se
encuentra en la prisión, a buen recaudo, siempre manteniendo fuertes medidas de
seguridad, tanto en su detención como en su custodia, ya que, al ser un Maestro
de la Voz, puede resultar muy peligroso, aunque aún no haya manifestado su
poder”.
Tras
esta declaración, la jarl, ante nuestros insistentes ruegos, permitió dejar que nos
entrevistáramos con él, bajo nuestra cuenta y riesgo, pues “no piensa arriesgar
la vida de su guardia por unos cuantos curiosos”, afirma.
Al
llegar a la celda, protegida por al menos una veintena de soldados que,
inmediatamente, nos dejan solos tras abrirnos las puertas, pudimos comprobar
que el misterioso Barba Gris es tal y como nos lo habían descrito:
inusitadamente grueso, con barba blanquecina y muy poblada y completamente
vestido de rojo, con algún toque blanco en sus guantes y en su sombrero. Tras
preguntarle acerca de su peculiar viaje e intenciones, su respuesta dejó aún más
confusos a nuestros reporteros: “¡Ho, ho! Yo no sé qué es eso de la Voz que
tanto me decís, ni vivo en una montaña, ho. Yo vivo en el Polo Norte y reparto
regalos y felicidad por el Mundo entero, ¡ho, ho! Pero en mi viaje mis renos se
extraviaron en una extraña tormenta, y mi trineo chocó contra las rocas, ho,
ho, y por eso estaba buscándolos, e intentando comprar otro trineo, ho, el mío
quedó hecho astillas… Intenté contactar con mis duendes allá en el Polo, pero
aquí parece que no tengo cobertura, ho… ¿Los niños? ¡No quería llevármelos, ho!
Ya dije que yo sólo reparto regalos a quien más lo necesita, y ya que tengo el
saco lleno de juguetes tenía que repartirlos, ho, ho. ¡No puedo dejar morir la
Navidad!”
Tras
estas y otras muchas declaraciones similares, se determinó que el pobre Barba
Gris tuvo que haber sufrido una terrible caída, afectando a su memoria y a su
mente, creándole una nueva personalidad, por lo que la jarl dictó que fuera
devuelto a Alto Hrothgar con una fuerte escolta, para que su Orden se encargara
de él. Sin embargo, los últimos informes afirman que se escabulló de la
patrulla durante una noche en el viaje, desapareciendo por completo.
Así,
tras unos días de búsqueda intensiva, se perdió por completo su pista,
decidiendo que había desaparecido definitivamente de Skyrim, pese a que extraños
regalos aparecieron una noche pasados los hechos junto al fuego en cada hogar de la
provincia. Se teme que haya sido obra del Capa Roja, como se le conoce al Barba
Gris, por lo que el hecho ha pasado ahora a manos imperiales al tratarse de un
grave asunto de allanamiento de morada múltiple. La gente empieza a temer por
su seguridad al sentirse indefensos en sus propias casas, por lo que los jarl han contratado a más de
mil mercenarios de todos los rincones de Tamriel con el fin de garantizar el
orden y evitar que cunda el pánico, mientras se prosigue su búsqueda en cada
rincón, posada, cueva o fortaleza abandonada de Skyrim, sacando, de paso, a
todos los bandidos y malhechores de estos rincones, por lo que la delincuencia,
asimismo, ha bajado drásticamente como consecuencia de las operaciones de la
guardia, siendo, por otro lado, un grato alivio para los nórdicos, que ahora
pueden recorrer los caminos casi con completa seguridad. Seguiremos informando
de las novedades de la búsqueda de Capa Roja, aunque no haya vuelto a dar
señales de vida.