La Comarca entera de Carrera
Blanca miraba con expectación el desarrollo de las obras llevadas a cabo en los
exteriores de Paraje de Rorik, en donde poco a poco se erigía una nueva posada
muy austera de madera. La expectación crecía día a día al no abrirse al público
nada más acabar la construcción, pues se siguieron viendo obreros entrando y
saliendo del edificio hasta dos meses después de haberse techado la posada. Los
aldeanos, intranquilos algunos y ansiosos los otros, clamaban a los dueños del
local que abriesen pronto, pues habían prometido que en su inauguración repartirían
“barriles y barriles de un vino único que jamás habrían probado para conmemorar
la apertura”.
Pero no fue hasta tres meses
después de que aparentemente hubiesen terminado las obras hasta que se enviaron
mensajeros por todo Skyrim para publicitar la próxima apertura del local.
Nuestros corresponsales pudieron confirmar que la mayoría de los jarls (excepto
Ulfric e Igmund) iban a acudir a probar tan novedoso y misterioso vino.
Apenas una semana más tarde, la
posada de Paraje de Rorik estaba completa, ocupando, incluso, la sala principal
con sacos de dormir para que la gente pudiese alojarse hasta la inauguración.
Tal era la cantidad de personas que habían acudido que incluso muchos
habitantes quisieron sacar tajada del asunto: “¿Lo oye? Son cientos y cientos
de septims resonando en los bolsillos de los viajeros, claro que se irán sin
unos cuantos jeje” nos comentaba el hijo de la posadera, Erik, frotándose las
manos mientras instala un puesto de “suvenires” a la entrada de la población.
Otros de los lugareños alquilan sus propios salones a los viajeros o les
ofrecen rutas guiadas por la región, todo a un módico precio, claro está. “Es
increíble lo que una posada puede hacer, aun antes de saber siquiera qué es lo
que nos venden… Con tal de que sea gratis todo el mundo viene, ¿no?” comentaba
un viajero. El propio jarl Balgruuf, hospedado en la posada local, nos concedió
una entrevista en exclusiva, en la que nos afirmó: “en un principio me mostraba
reacio a aprobar la construcción de esa posada por su cercanía a este pueblo,
pero ahora veo que puede ser un importante incentivo para la economía de la
Comarca, ¡y eso sin ni siquiera haber abierto! Estoy ansioso por ver qué pasará
los próximos días”, nos dijo, con un rostro excesivamente alegre, fruto de las
tres jarras de hidromiel que parecía haberse tomado.
Al fin, el tan esperado día, o más
bien noche, de la inauguración llegó, justo cuando tanto los habitantes y
visitantes de Paraje de Rorik habían vaciado casi las reservas de vino e
hidromiel del lugar y los alrededores. Nuestros reporteros en el lugar nos
enviaban confusos informes, fruto sin duda de la borrachera que tendrían también:
“Pueeeeeeees… Esto es muuuuuuy bonito jejejejeje… Hay gente muy muy muuuuuy
majaaa… ¡Os queremos a todos!”, por lo que no podemos estar seguros de lo que
pudo ocurrir exactamente más que por los pocos testigos que posteriormente
llegaron a Carrera Blanca, como Bjorlam, el conductor de carruajes habitual de
la Comarca, quien nos relató lo ocurrido: “Al principio todo fue normal, la
gente se emborrachaba por las calles con el vino local y con las reservas que
los propios jarls traían para la espera de antes de la inauguración. Los
propietarios de la nueva posada esperaron a que todos estuviesen borrachos para
abrir las puertas y repartir sus barriles. Yo estaba en el pueblo cuando lo vi.
Hicieron pasar a todos a su local… Al principio no sabía cómo podían caber
tantos en ese cuchitril hasta que me asomé por una ventana y vi que bajaban a
un sótano, y era allí donde… donde… donde llenaban los barriles con la sangre
de los asistentes. ¡¡En efecto, señores, era una posada para vampiros y su vino
secreto era sangre! Se aprovecharon de los que iban más borrachos; gracias a
los Divinos yo conseguí salvar a los jarls y llevármelos lejos de allí mientras
se producía la terrible sangría… Aunque Balgruuf no paraba de gritarme que era
un aguafiestas y que quería probar el vino, para luego ponerse a canturrear
alguna balada de borracho medio dormido, ¡los daños del carro me los pagará,
sin duda, ya puede ser el jarl o el Emperador, pero tengo un negocio respetable
y le he salvado la vida! ¿Yo? ¿Que por qué no estaba borracho? ¡Un bueno
conductor de carruajes debe estar siempre lúcido para lo que pueda ocurrir,
jejeje!”
Tras este terrible testimonio,
quedaba confirmada la muerte de casi doscientas personas que se creían
borrachas y desmelenadas en el interior de la Posada “El otro vino”, una triste
tragedia irreparable.
Seguiremos informando de las
nuevas noticias que nos lleguen desde la posada, aunque hemos de notar que el
turismo en Paraje de Rorik ha pasado a ser un lugar de interés turístico vampírico,
señalado en la Guía de Skyrim para el Vampiro Errante, muy a pesar de los
pobres habitantes del lugar, que día a día son menos tanto por la “sed” vampírica
como por el miedo que les lleva a abandonar sus hogares y refugiarse en las
grandes ciudades, suplicando, en vano, el envío de tropas a Paraje de Rorik,
pues las autoridades han anunciado que darán lugar a las acciones legales
pertinentes, enviándose mensajeros con órdenes de arresto para los propietarios
del lugar (aunque sospechamos que también servirán para llenar barriles, pero así
es el protocolo…).
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