Un inquietante rumor se ha ido
extendiendo paulatinamente por toda la provincia de Skyrim desde hace apenas un
par de meses: el “Culto del Dragón” ha resurgido, y más fuerte que nunca.
Esta extraña secta, proveniente
de una época ya olvidada en la que se combatía a los dragones por todo Tamriel,
desapareció junto con todos sus seguidores hace varios milenios, pero, al
parecer, un simple mercader ha provocado la reinstauración de dicho culto.
“Era un comerciante de Cyrodiil
un tanto extravagante”, afirma Solaf, el mercader de Falkreath, “me vino
intentando venderme todo tipo de artículos basura por un precio exageradamente
alto y afirmando que en su tierra eran verdaderas joyas, pero a ver quién
diantres va a querer pieles de skeever medio podridas o dientes de culebra…
Estaba loco”. Frente a este testimonio contrasta el de la camarera de la posada
donde se hospedó en la misma localidad, Narri, quien nos comentaba que “era un
tipo de lo más apuesto, relatando sus aventuras por todo Tamriel con una
intensidad que ni el bardo más astuto habría relatado”, comentó, sonrojándose,
pero continuó con una voz sombría diciendo “pero había algo extraño; una y otra
vez su relato se desviaba hacia los Sacerdotes Dragón y su poder, y alardeaba
de conocer dónde se había enterrado a uno de ellos, diciendo que él iba a ser
el nuevo Sumo Sacerdote o no sé qué pamplinas, pero eso no quita que fuese
guapo y musculoso…”
Unos y otros afirman siempre que
estaba obsesionado con el antiguo culto prohibido. Nada más lejos de la
realidad, uno de los mercenarios que dicho mercader hubo contratado afirmó con pánico:
“este tío estaba loco, ¡se lo juro! Abrió los túmulos antiguos, expolió los
tesoros que allí se hallaban, y no contento con el oro recaudado va y abre la
tumba principal y saca una extraña máscara y se la pone en la cara… ¡Será
guarro el tío! ¡Hay que tener valor para ponerse esa cosa llena de gusanos y
podredumbre en la cara! Total, que coge y se la pone, y empieza a decirnos que
ya no nos necesita, que sólo necesita a aquellos con los que había venido de
Cyrodiil, y va y empieza a hablar en la lengua de los ladrones, tronco… Menudo
pintas el tío ese…” Ante tan detallado testimonio nos atrevimos a pensar que
este mercenario había estado dándole a la botella de skooma, pero la realidad
nos golpeó una semana después al descubrir que se habían alzado ocho nuevos
sacerdotes, además de un par de centenares de acólitos, que estaban sembrando
el terror en los alrededores de la comarca de la Grieta.
Nuestros corresponsales en Riften
afirmaron que en apenas un par de días, el nuevo Culto del Dragón había
arrasado todas las poblaciones, granjas y cultivos de la comarca, y que
mientras un destacamento del Culto asediaba la propia Riften, el resto continuó
su avance hacia el norte, a Marca Oriental. “Es un mal peor aún que Alduin y el
regreso de los dragones”, nos afirma. Sorprendentemente, al escuchar estas
declaraciones ya por numerosos testigos del nuevo horror, el mismísimo Alduin,
el Devorador de Mundos ha acudido en busca de nuestros reporteros para hacer un
sorprendente manifiesto: “¡YO SOY ALDUIN, EL ÚNICO TERROR DE TAMRIEL! Ese
mercachifle de tres al cuarto no es nadie comparado conmigo, y es un necio al
pensar que me voy a quedar de brazos cruzados mientras destruye o conquista
este mundo, ¡NO! ¡A este mundo lo destruiré YO! Pero antes me encargaré personalmente
de ese ridículo personaje. No os penséis que esto es una tregua, mortales, ya
os llegará vuestra hora”.
De modo que fue el propio Alduin,
junto con sus dragones, los que se pusieron manos a la obra para intentar
erradicar el renacido Culto, todo mientras Imperiales y Capas de la Tormenta
intentan pactar en secreto para deshacerse conjuntamente de los dragones
mientras se destruyen sus enemigos entre sí, aunque con poco éxito debido a las
exigencias de ambos bandos.
Por el momento, dragones y
cultistas continúan su lucha sin un claro vencedor, devastando, eso sí,
cualquier población que tiene la mala suerte de estar en su camino.
Continuaremos informando de estos terribles sucesos.
-Hemos de confesar que cuando el
propio Dragón Negro se presentó ante nuestra puerta más de uno de nuestros
reporteros se suicidó por el pánico que dicha criatura nos provocaba, así que
aprovechamos esta noticia para ofrecer puestos de trabajo en nuestra redacción,
muy bien pagado y a media jornada, contacten con nosotros si están interesados.-