domingo, 31 de agosto de 2014

Un nuevo terror sacude Tamriel: los dragones ya no son el mayor problema

Un inquietante rumor se ha ido extendiendo paulatinamente por toda la provincia de Skyrim desde hace apenas un par de meses: el “Culto del Dragón” ha resurgido, y más fuerte que nunca.

Esta extraña secta, proveniente de una época ya olvidada en la que se combatía a los dragones por todo Tamriel, desapareció junto con todos sus seguidores hace varios milenios, pero, al parecer, un simple mercader ha provocado la reinstauración de dicho culto.

“Era un comerciante de Cyrodiil un tanto extravagante”, afirma Solaf, el mercader de Falkreath, “me vino intentando venderme todo tipo de artículos basura por un precio exageradamente alto y afirmando que en su tierra eran verdaderas joyas, pero a ver quién diantres va a querer pieles de skeever medio podridas o dientes de culebra… Estaba loco”. Frente a este testimonio contrasta el de la camarera de la posada donde se hospedó en la misma localidad, Narri, quien nos comentaba que “era un tipo de lo más apuesto, relatando sus aventuras por todo Tamriel con una intensidad que ni el bardo más astuto habría relatado”, comentó, sonrojándose, pero continuó con una voz sombría diciendo “pero había algo extraño; una y otra vez su relato se desviaba hacia los Sacerdotes Dragón y su poder, y alardeaba de conocer dónde se había enterrado a uno de ellos, diciendo que él iba a ser el nuevo Sumo Sacerdote o no sé qué pamplinas, pero eso no quita que fuese guapo y musculoso…”

Unos y otros afirman siempre que estaba obsesionado con el antiguo culto prohibido. Nada más lejos de la realidad, uno de los mercenarios que dicho mercader hubo contratado afirmó con pánico: “este tío estaba loco, ¡se lo juro! Abrió los túmulos antiguos, expolió los tesoros que allí se hallaban, y no contento con el oro recaudado va y abre la tumba principal y saca una extraña máscara y se la pone en la cara… ¡Será guarro el tío! ¡Hay que tener valor para ponerse esa cosa llena de gusanos y podredumbre en la cara! Total, que coge y se la pone, y empieza a decirnos que ya no nos necesita, que sólo necesita a aquellos con los que había venido de Cyrodiil, y va y empieza a hablar en la lengua de los ladrones, tronco… Menudo pintas el tío ese…” Ante tan detallado testimonio nos atrevimos a pensar que este mercenario había estado dándole a la botella de skooma, pero la realidad nos golpeó una semana después al descubrir que se habían alzado ocho nuevos sacerdotes, además de un par de centenares de acólitos, que estaban sembrando el terror en los alrededores de la comarca de la Grieta.

Nuestros corresponsales en Riften afirmaron que en apenas un par de días, el nuevo Culto del Dragón había arrasado todas las poblaciones, granjas y cultivos de la comarca, y que mientras un destacamento del Culto asediaba la propia Riften, el resto continuó su avance hacia el norte, a Marca Oriental. “Es un mal peor aún que Alduin y el regreso de los dragones”, nos afirma. Sorprendentemente, al escuchar estas declaraciones ya por numerosos testigos del nuevo horror, el mismísimo Alduin, el Devorador de Mundos ha acudido en busca de nuestros reporteros para hacer un sorprendente manifiesto: “¡YO SOY ALDUIN, EL ÚNICO TERROR DE TAMRIEL! Ese mercachifle de tres al cuarto no es nadie comparado conmigo, y es un necio al pensar que me voy a quedar de brazos cruzados mientras destruye o conquista este mundo, ¡NO! ¡A este mundo lo destruiré YO! Pero antes me encargaré personalmente de ese ridículo personaje. No os penséis que esto es una tregua, mortales, ya os llegará vuestra hora”.

De modo que fue el propio Alduin, junto con sus dragones, los que se pusieron manos a la obra para intentar erradicar el renacido Culto, todo mientras Imperiales y Capas de la Tormenta intentan pactar en secreto para deshacerse conjuntamente de los dragones mientras se destruyen sus enemigos entre sí, aunque con poco éxito debido a las exigencias de ambos bandos.

Por el momento, dragones y cultistas continúan su lucha sin un claro vencedor, devastando, eso sí, cualquier población que tiene la mala suerte de estar en su camino. Continuaremos informando de estos terribles sucesos.


-Hemos de confesar que cuando el propio Dragón Negro se presentó ante nuestra puerta más de uno de nuestros reporteros se suicidó por el pánico que dicha criatura nos provocaba, así que aprovechamos esta noticia para ofrecer puestos de trabajo en nuestra redacción, muy bien pagado y a media jornada, contacten con nosotros si están interesados.-

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