Durante varias semanas los vecinos de la pequeña localidad montañesa de Cauce Boscoso se han venido quejando debido a la desaparición paulatina de animales de corral, gallinas en su mayoría, protestando ante el jarl debido a esta grave situación que impide que el comercio de la aldea pueda dar a basto para abastecer a toda la población tanto de carne de gallina como de huevos. Muchos de los vecinos atribuían este hecho a la abundancia de zorros y lobos de las montañas, los cuales, debido al intenso frío de la cordillera, podrían haber descendido a lugares más cálidos, donde buscarían cobijo y alimento, y sus objetivos más asequibles serían las aves de corral que los aldeanos cuidasen.
Sin embargo, tras organizar varias partidas de caza por los alrededores y, posteriormente, por lugares más alejados del pueblo, se llegó a la conclusión de que esta teoría no podía ser del todo válida, puesto que tan sólo habían encontrado un viejo zorro y un par de lobos en toda su búsqueda, lo que demuestra que no había más ejemplares de los habituales en la región. Tras descartar las primeras hipótesis, los vecinos se reunieron con el thane de Cauce Boscoso para buscar y proponer soluciones rápidas: "Sinceramente, tengo muchas preocupaciones mayores a las que atender, como lo es el mantenerse neutral en una guerra de la que nos es imposible escapar", nos contaba el thane, "pero es innegable que la falta de sustento podría provocar una brecha en nuestra economía, así como un descontento general que podría llevar a la revolución, por lo que debemos buscar una solución asequible a este problema". Tras largas horas de debate y discusión, se decidió sustituir las partidas de caza por una guardia ciudadana que velase los corrales y las calles de la localidad para prevenir la muerte o desaparición de las gallinas del pueblo.
Apenas dos noches más tarde, los vecinos se levantaron en plena madrugada sobresaltados por el estruendo que provocaba una pelea en el extremo norte del pueblo, pues habían pillado in fraganti a un hombre atacando sin piedad a las gallinas profiriendo insultos hacia ellas y con claros signos de padecer una cierta psicopatía. "Estaba completamente loco", afirma uno de los vecinos que estaban de guardia aquella noche, "no hacía más que decir <galliiiiiiiiina,¡GALLIIIIIIIIIIINA! ¡Del corral a la cociiiiiiiina!> y saltaba mientras asestaba mandobles a los pobres animales".
Los vecinos, consternados al saberse que fue un hombre y no una plaga de zorros o lobos, llevaron al perturbado ante el thane, donde sería condenado por perturbar la paz y por matar animales propiedad de los ciudadanos. Sin embargo, mayor aún fue la sorpresa cuando el perturbado se presentó ante el tribunal como el dovahkiin, o Sangre de Dragón, quien, según decía, pasó por el pueblo un año atrás, recuperando un objeto robado al comerciante local (hecho que fue posteriormente confirmado por el propio Lucano Valerio, propietario del Comercio). Al preguntarle por el motivo de su agresión, el dovahkiin, claramente avergonzado, afirmó haber luchado contra dragones y haber matado al soberano de todos en el mismísimo Sovngarde, perdiendo cierta cordura tras el viaje al reino de los muertos. Esta declaración no hizo sino reforzar su locura frente al thane, quien decidió remitir el caso al tribunal de Carrera Blanca por precaución, pues, al estar juzgando a un personaje importante, se podría arriesgar a la furia del jarl si no se le consultaba el asunto con la suficiente celeridad.
Así pues, tras una vista rápida por parte de Balgruuf el Grande y sus consejeros, se decidió poner en libertad al dovahkiin, pero éste no salió impune del asunto, pues las condiciones de su indulto fue la compensación monetaria a los aldeanos afectados más un extra que debía abonar a Cauce Boscoso en concepto de daños públicos, así como una orden de alejamiento tanto de la aldea como de cualquier gallina de la Comarca. Sólo queda esperar que el antaño famoso guerrero no acabe cediendo por completo a su locura y desobedezca el mandato que tan justamente nuestro jarl le ha impuesto.
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